Una experiencia por la que estamos muy agradecidos

    Una experiencia por la que estamos muy agradecidos

    Abel y Esther Rain viven en Puerto Madryn, provincia de Chubut, al sur de Argentina. Pertenecen al barrio Roca de la estaca Trelew Norte Argentina. En mayo de 2015 fueron invitados a servir en el Templo de Buenos Aires y en agosto comenzaron su misión.

    Estando a días terminar su tiempo de servicio, aprovechamos a conversar con ellos en cuanto a la experiencia vivida.  Con una mezcla de felicidad y melancolía hablaron de lo vivido en el último año, de lo mucho que iban a extrañar y de sus ganas de reencontrarse con su familia y amigos.

    “Cuando nos invitaron a servir en el templo, lo vimos como un llamamiento del Señor y uno tiene que aceptar”, dijo sin dudar Esther, aunque aclaró que tuvieron que arreglar varias cosas. Su esposo agregó: “Lo vimos como una gran oportunidad de servir. Algo que nunca pensamos que podríamos hacer de esta forma”.

    “En el templo hay una paz y armonía que es difícil describir. Es imposible encontrar las palabras justas para explicar todo lo que se vive y se siente. Encontramos una gran familia en los otros misioneros, obreros y la presidencia del templo. Nos hemos fortalecido como matrimonio y vivimos muchas experiencias espirituales maravillosas. Uno aprende todo lo necesario para volver a la presencia de nuestro Padre Celestial como familia y se gana la fortaleza y visión necesaria para enfrentar los desafíos de cada día”, expresó Abel.

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    “Nuestro tiempo en el templo –dijo Esther— fue maravilloso. Aprendí mucho. Fue muy lindo servir todos los días en la Casa del Señor, caminar por los jardines y disfrutar de la paz y la belleza del lugar. Todos los matrimonios deberían prepararse para vivir esta experiencia divina”.

    En cuanto a cómo imaginan sus días futuros, el hermano Rain dijo: “Ahora trataremos de volver al templo todas las veces que nos sea posible, y animaremos a todos a prepararse para estos viajes, a pesar de que sean largos y puedan requerir un esfuerzo económico. Ojalá con nuestra experiencia podamos animar a otros matrimonios amigos a vivir esta experiencia de servir como misioneros en el templo. Jamás se arrepentirán de consagrar este tiempo”.

    Uno puede entender mejor el brillo especial en los ojos y la emoción al escuchar a quienes viven la experiencia de servir en el templo, luego de meditar  las palabras del presidente Wilford Woodruff, citadas por el élder Kent F. Richards en la conferencia de abril de 2016:

    “¿Qué mayor llamamiento podría tener un hombre [o una mujer] sobre la faz de la tierra, que tener en sus manos el poder y la autoridad para ir y administrar las ordenanzas de salvación? –y luego-- Se les darán las dulces impresiones del Santo Espíritu; y de cuando en cuando se agregará a ello los tesoros del cielo y la comunión con ángeles”.  

    A principios de setiembre de 2016, el matrimonio Rain finalizó su misión en el Templo de Buenos Aires. El abrazo de despedida hizo sentir la sinceridad de lo que habían expresado y una frase resumió su misión: “una experiencia que nunca olvidaremos y por la que estamos muy agradecidos”. 

    Grupo de misioneros del templo