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Tenía una oportunidad para servir en la Casa del Señor y quise aprovecharla

Tenía una oportunidad para servir en la Casa del Señor y quise aprovecharla

Recibí con mucha emoción mi llamamiento para servir como misionera y fue grande la sorpresa al leer cuál sería mi misión: Armenia Yereván. El 22 de marzo de 2016 debía entrar al Centro de Capacitación Misional de Provo.

Como parte de mi preparación, ya había decidido entrar enseguida al templo, una vez que recibiera el llamamiento, para tomar mis investiduras y ser obrera hasta el momento de partir, aunque fuera por unos pocos meses. No sabía cuál sería mi función o de qué manera podría ayudar. Solo sabía que tenía una oportunidad para servir en la Casa del Señor y la quería aprovechar.

Ahora que estoy a dos días de partir para mi misión, me doy cuenta que ser obrera me ayudó mucho a comprender la importancia de las ordenanzas sagradas que hacemos y a sentir un amor especial por mis antepasados que fallecieron sin recibirlas.

Logré una mayor comprensión del plan de salvación y eso aumentó mi amor y agradecimiento hacia nuestro Padre Celestial y Su Hijo. Hoy mi deseo de servirles en la misión es mayor.

Gracias a mis experiencias sirviendo en el templo, siento que estoy más preparada para comenzar mi misión. Me ayudó a reconocer mejor la guía del Espíritu Santo, a ser más servicial y especialmente a tener un fuerte testimonio de que el templo es sin dudas la Casa del Señor.
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Una de las cosas que más me gustó fue conocer a tantos hermanos que viajan largas distancias para llegar allí y a hermanas que se esfuerzan por tener un día libre para poder ir a servir como obreras. Verlos disfrutar y muchas veces ser parte de sus experiencias fue un testimonio del amor de nuestro Padre Celestial al preparar estas cosas para que progresemos y volvamos a Su presencia.

Hoy entiendo mucho mejor por qué los profetas hablan siempre de la importancia de que todos los miembros asistamos al templo.  

“Antes te llamaba padre, sin saber por qué lo fue, más la luz del evangelio aclarome el por qué…” (Himno 187)

“Antes te llamaba padre, sin saber por qué lo fue, más la luz del evangelio aclarome el por qué…”

* La Hermana Revollo actualmente es misionera en la Misión Armenia Yereván