El valor de una referencia

    El valor de una referencia

    Con el deseo de “apresurar la Obra”, las misioneras de la rama Oncativo, hermanas Rounsville y Jara Oscorina,  de la Misión Argentina Córdoba, intensificaron sus esfuerzos en su servicio diario, con el firme propósito de bendecir vidas de más personas. Con esa mira en la mente y el corazón, visitaron a Hugo Silva, referencia de uno de sus contactos. Al conocerlo, se dieron cuenta que su vida había sido difícil, con un problema en sus piernas que le impedía caminar sin muletas. Le embargaba también un ‘sentimiento de culpa por la muerte de su madre’, según dijo.

    Las misioneras le dejaron un folleto para leer, sin mucha expectativa de que lo hiciera. Sin embargo, al pasar por su casa la siguiente semana, descubrieron que lo había leído y las estaba esperando para escucharlas. Comenzaron a enseñarle y ante la invitación de bautizarse, aceptó prepararse. Durante las tres semanas siguientes se podía notar el cambio que estaba viviendo, en aspecto físico y espiritual. Leía y se comprometía a cumplir con las cosas que le enseñaban, hasta que dijo tener un testimonio del evangelio y quiso ser bautizado.

    El día de su bautismo compartió su testimonio con los miembros de la rama y, entonces, todos entendieron la parte más profunda de su historia.

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    “El día en que me visitaron las misioneras, estaba tan mal que pensaba en terminar con mi vida. Pero al dejarlas pasar y escuchar su mensaje, adquirí una perspectiva diferente; entendí el plan de Dios y gracias a eso quise cambiar. Supe que volvería a ver a mis padres y que podríamos vivir como familia. Sentí mucha paz y eso hizo que asistiera a la Iglesia y que siguiera aprendiendo”, dijo Hugo emocionado.

    Las misioneras cuentan que durante las charlas, el hermano Silva  mencionó que ‘ahora sabía el Padre Celestial le amaba y por eso las había enviado a predicarles la palabra y salvarle la vida mediante el evangelio de Jesucristo’. También les dijo que ahora sentía más fortaleza al caminar, porque sabía que Dios estaba a su lado y nunca lo dejaría solo. De hecho, la familia de la Rama de Oncativo ahora era su gran familia.

    Miembros y misioneras sentían que estaban siendo testigos de uno de los muchos milagros que el Señor hace en la vida de las personas y que ningún sufrimiento pasa desapercibido para Él. La referencia llegó a las misioneras de una persona no miembro de la Iglesia, pero sin duda, todos podemos bendecir las vidas de muchas personas a nuestro alrededor si estamos atentos a sus necesidades.