Ahora es el momento

    Ahora es el momento
    Brigham Young dijo: “Desde que me bauticé hasta los días de nuestro pesar y aflicción con el martirio de José y de Hyrum, no hubo verano en el que yo no hubiera andado viajando y predicando”. 1

    Sin dudas el profeta Brigham Young fue un fiel ejemplo de la escritura de Doctrina y Convenios 88:73 “He aquí, apresuraré mi obra en su tiempo”. Tenemos suficientes señales en la actualidad de que el Señor está acelerando la obra. Entre ellas, el cambio de edad para servir como misionero.

    Esta fuerza extraordinaria que se ha sumado, testifica “ve y junta al resto de mis siervos, y toma toda la fuerza de mi casa” (DyC 101:55).

    La invitación se extiende a todos los miembros de la Iglesia, para que podamos “obrar en su viña en bien de la salvación de las almas de los hombres”. 2

    Este objetivo se logrará mediante la obra de salvación, que incluye “la obra misional de los miembros, la retención de conversos, la activación de los miembros menos activos, la obra del templo y de historia familiar, y la enseñanza del Evangelio”. 3

    Debido a esta necesidad de acelerar la obra, como nos está indicando el Señor por medio del Presidente Thomas S. Monson, hoy más que nunca debemos ser miembros activos.

    El Señor le dijo a Frederick G. Williams: “tú serás un miembro activo”. 4 Éste es aquel que trabaja diligentemente para el adelanto de las metas y los principios del grupo o movimiento al cual pertenece.   5
    Para formar parte de este apresuramiento debemos ser “diligentes”. 
    La diligencia es un atributo cristiano que al incorporarlo en nuestras vidas nos impulsa a un “esfuerzo constante, uniforme, empeñoso y enérgico para hacer la obra del Señor”. 6

    Los esfuerzos aparentemente pequeños pero constantes, podrán contribuir grandemente a lograr un progreso notable en la aceleración de la obra.  Imaginemos qué sucedería si cada familia activa llevara una persona a las reuniones de la Iglesia, antes de la próxima Conferencia General.
     Imaginemos si tan solo permitiésemos a los misioneros traer a algunos de sus investigadores a una noche de hogar en nuestras casas. 

    Imaginemos si al finalizar las reuniones de cada domingo, le enviásemos a nuestro compañero o compañera de visitas ausente un mensaje de texto, al igual que a aquellos que nos han sido comisionados para cuidar.

    Imaginemos qué sucedería si cada matrimonio mayor que no tiene hijos a cargo y en condiciones económicas aceptables, contribuyera para que un joven preste servicio misional.

    Imaginemos qué sucedería si ascendiéramos un nivel más, y en lugar de tan solo visitar a los hermanos, los ministráramos.

    Imaginemos las bendiciones que tendríamos aquí, y del otro lado del velo, si cada poseedor de una recomendación para el templo hiciera tan sólo una investidura más por año.

    Son pequeños esfuerzos constantes, envueltos del amor puro de Cristo, que ayudarán a “socorrer a los débiles, levantar las manos caídas y fortalecer las rodillas debilitadas”. 7
    Seamos “de buen ánimo”, porque el Señor nos ayudará diariamente en nuestras decisiones personales, y en la organización de nuestra vida y talentos. Progresaremos más si trabajamos más diligentemente y con menos ansiedad; si ponemos nuestra atención y verdaderos esfuerzos en las cosas fundamentales.

    ¿Creemos verdaderamente que es el Señor quien está apresurando la obra en este tiempo o creemos que son nuestros líderes quienes lo están haciendo? Si creemos que es el Señor, nos uniremos a este maravilloso esfuerzo de una manera nunca antes vivida. Es una época en que se nos ha bendecido con adelantos tecnológicos extraordinarios y con  jóvenes especiales que fueron preservados para venir a la tierra en estos tiempos. 

    ¿Estamos listos para sumarnos a este esfuerzo mancomunado del cual podrán emanar grandes bendiciones? Sin dudas que si el Señor lo pide, es porque lo estamos.
    Testifico que este es el momento indicado para extender Su reino en la tierra, bajo la dirección de Sus profetas y apóstoles.


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    Éste es aquel que trabaja diligentemente para el adelanto de las metas y los principios del grupo o movimiento al cual pertenece.







    Imaginemos


    Imaginemos


    Imaginemos


    Imaginemos








    Notas:
    1 Journal of Discourses, 4:34.
    2 Doctrina y Convenios 138:56
    3 Manual 2 – Administración de la Iglesia 2010,
    Capítulo 5 – 5.1
    4 Doctrina y Convenios 92:2
    5 Manual para el Alumno de Instituto de Doctrina y
    Convenios, pág. 202
    6 Predicad Mi Evangelio, capítulo 6 pág. 128
    7 Doctrina y Convenios 81:5

    Notas: