95.450 personas pasaron por la Casa Abierta

    95.450 personas pasaron por la Casa Abierta

    Una impresionante cantidad de personas  visitaron el remodelado Templo de Buenos Aires durante los días de la Casa Abierta. Fue admirable el servicio dedicado de voluntarios que cumplieron sin descanso con los varios trabajos asignados.

    Si bien la euforia por la Re-dedicación del Templo de Buenos Aires comenzó  con el mismo anuncio de la fecha en que efectivamente se realizaría, el sábado 4 de agosto se podría decir que marcó el inicio oficial de la cuenta regresiva, con el primer día de la Casa Abierta. Ya la tarde del domingo 29 de julio, elegida para dar capacitaciones a los acomodadores, guías y voluntarios para seguridad, fue una muestra de la gran alegría que los miembros contenían en su interior y necesitaban expresarla. Cerca de dos mil personas respondieron al llamado de voluntarios para cumplir con un servicio dedicado y cansador. Más allá de las instrucciones recibidas, la experiencia más profunda para todos sería ver el Templo por dentro, maravillarse por su belleza y excelencia y emocionarse por decenas de motivos diferentes; asombro, recuerdos, esperanza, futuras ordenanzas y bálsamo al alma fueron parte de los sentimientos de los miembros que dejaron como muestra de lo que vivirían las 95.450 personas que pasaron por los distintos lugares durante esos días de Casa Abierta.

    La particularidad de la Casa Abierta es que todas las personas interesadas en conocer el edificio pueden entrar y recorrerlo, sin importar edades, si son miembros o no, o si tienen una recomendación para hacerlo o no. La semana previa a la apertura, visitas especiales fueron recibidas en el lugar. El miércoles 1 de agosto, la Presidencia del Área Sudamérica Sur, acompañados por otras autoridades, recibió a distintos medios de prensa. Los periodistas tuvieron la oportunidad de hacer preguntas y entrevistar a los miembros de la Presidencia del Área, pero la visita al interior del templo llenó de asombro a todos. Varias notas se publicaron en papel,como las de Clarín, La Nación, Para Ti, Revista 23, Revista el Guardián, Ámbito Financiero, Crónica Diario, Diario Popular y hubo también reportajes radiales. Más allá de lo que publicaron e intentaron transmitir con palabras, difícilmente olviden la experiencia de haber estado en ese edificio singular, el ahora más sagrado y magnífico de todo el país.

    Algo similar sucedió en los días siguientes, cuando importantes figuras de la política fueron recibidos y acompañados en la visita. En el mundo agitado y con principios confusos, nada puede igualar estar en el Templo, aun durante esos días previos a ser re-dedicado.

    Hubo detalles que fueron notables y marcaron esos días inolvidables de Casa Abierta. La lluvia, fue uno de ellos. Con mayor o menor intensidad fue casi una constante de esos días. Y eso trae a la luz otra característica: las inclemencias del tiempo no frustraron el deseo  de los miembros y no miembros de visitar y disfrutar del templo, día tras día, aprovechando cada oportunidad que tuvieron. También fue admirable el servicio dedicado de voluntarios que cumplieron sin descanso con los varios trabajos asignados.

    Desde los voluntarios, hasta los misioneros que trabajaron esos días, todos ellos no dejan de agradecer las muchas experiencias que compartieron con aquellos que transitaron por entre las paredes de ese Santo lugar. Tanto los barrios como las estacas que organizaron viajes especiales, muchos otros aprovecharon esta oportunidad para compartir con sus familiares y amigos una visita que les permitió explicar de mejor manera por qué los templos son tan importantes para los miembros de la Iglesia.

    Las fotos más vistas fueron las del sábado 18 y del feriado del 20 de agosto ya que fueron los días que marcaron record de visitas. El sábado, a pesar de la lluvia, miles de personas con sus paraguas en las filas esperando para entrar dieron el toque emotivo; el lunes 20, los casi 500 metros de una concurrida hilera de visitantes y varias horas de espera no desanimaron a las personas en el deseo que los había llevado hasta ese lugar especial.

    Pero no todo se limitó a la visita física al Templo, sino que decenas de miles de personas siguieron día a día las fotos y noticias que se publicaron en los sitios oficiales de facebook Noticias Sud y Sala de Prensa Mormona, así como la información que se subía a www.lds.org.ar.

    Los agradecidos y emotivos comentarios publicados en las redes sociales llegaron a más de siete millones de personas y por ese medio se expresaron testimonios, principios y sentimientos. Aquellos que desde hace mucho tiempo dejaron de asistir regularmente a la iglesia, también sintieron el deseo de visitarlo, por el sólo recuerdo que les era traído a sus corazones al leer las palabras tan sentidas.

    La Casa Abierta significó asombro, admiración, conversión, compromiso, emoción, pero sobre todas las cosas, agradecimiento profundo. Fue una muestra del amor de un Padre amoroso hacia todos sus hijos. El sabe bien que nada en el mundo puede dar la paz y el consuelo, y aclarar la visión eterna del plan de salvación, como se da en Su casa.