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¿Quiénes son nuestros amigos?

Elder Allan F. Packer nos explica la importancia de las oportunidades de compartir conversaciones con amigos.

taxista

Recientemente estaba yendo al aeropuerto en un taxi. El conductor me comentó que no muchas personas viajan con traje, camisa blanca y corbata en estos días. Él quería saber qué era lo que yo hacía. Eso creó una oportunidad para una gran conversación sobre la Iglesia. Comenzamos nuestro viaje como extraños y terminamos como amigos. Esto me ha sucedido repetidamente a lo largo de los años, donde una simple pregunta conduce a una conversación sobre el Evangelio. Sin saber a dónde puede ir la conversación, intento siempre construir una buena relación personal sin sentirme presionado por obtener una 'referencia para los misioneros' para cuando termine la conversación. Aunque si espero que pueda evolucionar para tener una referencia, no trato de forzar la conversación de manera antinatural.

Como miembros de la Iglesia queremos compartir la verdad y el conocimiento que tenemos con los que nos rodean. Frecuentemente los misioneros y los líderes nos piden que hablemos con nuestros amigos para dar referencias a los misioneros. Como queremos responder a esta invitación, a menudo restringimos la definición de un amigo a aquellas pocas personas que están muy cerca de nosotros y que han estado profundamente comprometidas con nuestra amistad durante un largo período de tiempo. A veces nos sentimos incómodos acercándonos directamente para hablar de esto. Pero la palabra amigo tiene un significado mucho más amplio. Los amigos también pueden ser personas que acabamos de conocer y que nos hacen experimentar buenas sensaciones. Recuerdo que una vez mi suegra me presentó a una persona que acababa de conocer como 'quiero que conozcas a mi amigo'.


'la palabra amigo tiene un significado mucho más amplio'


Al igual que el taxista, podemos y debemos hacer nuevos amigos todo el tiempo sólo para familiarizarnos y conocernos. Las conversaciones sobre las familias y las historias acerca de dónde vienen o cómo vinieron a vivir aquí son buenos puntos de partida. Una manera fácil es que compartan una corta experiencia sobre sus antepasados. Luego pregunten si han tenido experiencias o historias similares en sus familias. Las personas siempre tienen buenos sentimientos cuando hablan de sus familias y de sus antepasados ​​porque esto invita a la influencia del Espíritu Santo. Estas serán oportunidades para plantar semillas. Con el tiempo, habrá oportunidades de tener más conversaciones centradas en el Evangelio. Puede ser tarde o temprano, pero la oportunidad de hablar del Evangelio de una manera muy natural vendrá y no será ofensiva. Cada poco suma y se divertirán haciéndolo. Cuando sea el momento adecuado, podrán invitar a sus amigos a una Casa Abierta, a la biblioteca de Historia Familiar o a otra actividad de la Iglesia.


'debemos hacer nuevos amigos todo el tiempo'


Estos tipos de contactos y conversaciones pueden suceder a través de los medios sociales con la misma facilidad. Puedes compartir historias, fotos y experiencias. Compartan un video de la Iglesia y pregunten cuál fue la impresión que tuvieron al verlo. En el momento adecuado, pueden proporcionar enlaces a FamilySearch.org u otros sitios web patrocinados por la Iglesia.

Nuestros amigos son más que solo las pocas personas que conocemos. El hablar de las familias es algo espontáneo y ustedes y ellos tendrán buenos sentimientos. Pongan a prueba estas ideas. Yo sé que funcionan. Hablen con sus líderes misionales de barrio y con los misioneros de tiempo completo locales para que les den otras ideas. ¡Diviértanse y disfruten la experiencia!